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2/28/2007 incertidumbreVolar. Comprobar el estado de las plumas. Extender las alas. Flotar en el viento. Desempolvar el sueño de comenzar de nuevo. Soledad en otro lugar distinto. Como un bloque dúctil, limando mis aristas, plegándome a nuevos huecos hasta convencerme de ser otra pieza más de puzzle.
La oportunidad llega dos países después del mío. Tres tierras conocidas. Llantos y risas en tres sitios distintos a flor de piel siempre. Los idiomas se mezclan, las luces se contienen. Volar. Vuela el mundo. Pasa veloz y siempre al contrario. Del mismo lado de lo que pierdo sin ganar otra cosa que incertidumbre. No sé si se abre la puerta. Si se cierra el tiempo. Si se suspenden los deseos colgados de la luna. Si la realidad muerde voraz el aire que le queda a mis alas o si vuelo enredada en la maleza de mi raíz de espinas. Cambia el lugar, ciega el comienzo. Y no ha terminado siquiera, no ha soplado el último aliento. Como una tarta de cumpleaños a medio apagar las velas. 2/27/2007 cuando mañanaCuando mañana amanezca, el tiempo nos habrá detenido otro día. Como si no hubiera vuelta hacia atrás ni tampoco camino hacia adelante. Cuando mañana amanezca las teclas ligeras y oscuras habrán escrito las mismas palabras en la tarde, sin alterar las pausas ni los gritos. Todo lo demás será un silencio agudo, un cánon de silencios repetidos que rodea la inabarcable lascitud de un minuto.
Y mientras los chelos se marchiten en la tarde, mientras las encinas sigan dorándose en la tarde y los almendros llenen las notas del clavicordio en febrero, mientras cada año sigan creciendo las raíces, acechando las noches, lloviendo gotas tristes de magrugada; mientras las estrellas tiren abajo estas cuatro paredes, el caos llenando los huecos que habito; cuando mañana amanezca no habrá cambiado nada.
Nada permanece. Todo se borra como tinta absurda. Todo envejece. Todo, que desfila ante los ojos cansados de cielo. La primavera llega apenas tras el frío y suenan los violines. Y entonces se queda, suspendido en el aire para no moverse nunca, desde lo más profundo o lo más alto el grito. Se detiene nuevamente tras una flor abierta, un tono sostenido e imperceptible. Y se detiene. Y gira. Moviéndose suave sobre un mismo eje. Clamorosa cuna.
Nada queda. Todo queda. A la vez que todo nace y se pierde. 2/22/2007 lo que se debeAl hilo del pasado San Valentín, hoy pensaba relatar la historia de un ramo de rosas en una papelera al borde del Arno en Florencia, que tenía como sin despertar en la memoria. Sin embargo, acabo de recibir un e-mail que me ha dejado el desasosiego metido en el cuerpo ante el terror pre-tesis doctoral.
Los agradecimientos. Se llenan 3 páginas de agradecimientos y todavía faltan y son recriminados. Me tiemblan las manos. Terror. Se desobedecen las leyes de la cortesía. Mi diplomática persona se turba. Me acaban de alegrar la noche... Uno espera críticas al trabajo... es un jarro de agua fría. 2/19/2007 siSi sientes que el mundo avanza tras tus pies, probablemente lo esté haciendo. Si todas las horas escurren al revés no es un fenómeno físico imposible. Las sombras se deslizan a tus espaldas por la pared sin borrarse en el eclipse de luna. Los relojes se suspenden afinando siempre la hora del mi perfecto. Los metales se doblan, la pintura se derrite en los cuadros.
Si sientes que tropiezas, busca el suelo. 2/18/2007 puedes romperteSi te mezclas demasiado terminas perdiendo el color como un pigmento. Al final ese marrón grisáceo más oscuro, esa tonalidad indefinida tan semejante a un neutro. Ten cuidado porque puedes romperte. Sin mediar accidente de tráfico, caída del guindo u otro suceso. Sólo mezclándote demasiado puedes romperte. La lluvia no escurrirá por la ventana. 2/14/2007 sobre el amorEsperando las flores del cerezo - desnudas las ramas, brillantes de lluvia -, hoy vuelan por el cielo las llamadas telefónicas.
Imagino el entramado de te quieros dando vueltas entre nubes, girando y recorriendo las cornisas.
No está el mundo para sanvalentines y precisamente por eso, los globos de corazón, volando rojos contra el gris del mundo, resultan nostálgicas imágenes a cámara lenta. Zeppelines melancólicos. Pienso hoy en los difíciles, ahogados, imposibles amores. En los absurdos, duros, ásperos amores. En los trágicos. En los que no dejan piedra sobre piedra. Nada que ver con el almíbar ni el Corte Inglés ni sus tickets regalo. Nada que ver con bombones o champagne caro. Pienso en el amor de un vestido de novia arrugado en el tiempo de un cajón de madera de pino. Pienso en el amor elocuente de los gestos. En las pasiones, las iras. Pienso en el amor como un fuego que arrasa. Nada de velas dulces perfumadas. Pienso en un amor fiero, loco y suicida. Una marea que no se contiene, un vals indómito, intrépido y desesperado. Un amor de los que se van a terminar el mundo mañana. Pienso en el amor, el gesto exagerado, la enajenación, la ilusión, la mentira. Sí, también la mentira. Los arrolladores fuegos artificiales. La voluntad que lo devora todo. Pienso en los amantes. Pienso en los amores fallidos. Papeles arrugados. Pestañas marchitas. Pienso en las decepciones, en la rabia, en un ser humano desnudo ante otro ser humano.
Pienso en el comienzo abrupto, en el final abrupto, en los puntos suspensivos. Pienso en los globos rojos que se elevan solitarios a pesar de la lluvia. En las nubes y los claros. En la verdad. En la mentira. En el tiempo que nos transforma. Me da igual lo que quieran vendernos, la fecha que quieren vendernos. Al Corte Inglés subyace algo más importante que sucede todos los días en medio de hipotecas, muebles de IKEA, trabajos casi mileuristas, obras y atascos. Subyacen a todo esto los motivos, las personas, sus pasiones, sus angustias, sus empeños. Los zeppelines melancólicos que se alzan. A los que aman. 2/8/2007 chica de la cara BBebe conmigo la última noche. La chica de la cara B dijo al silencio. Y la última noche se metió en su pecho, sin que el silencio pudiera hacerle de cuna. Las encinas no recordaron octubre. Las farolas no dejaron de competir con la luna. La chica de la cara B se encontró oscura. Y la noche la hizo cuerda del único violín que sonaba, marioneta de un único latido.
2/7/2007 huídaCerrar lo ojos. Aflojar lentamente los párpados. El cuello, los hombros, la suave zona anversa de los brazos. Aflojar lentamente hasta los huesos. Error; un calambre, una cuerda: Marioneta en pie. Es imposible. ¿Hacia dónde queda la huída? noctámbula heridaUn breve escozor en la mirada. Las horas se hacen cortas y luego largas. Girar de vuelta al mundo en 15 metros cuadrados. 470 páginas. Los cartuchos de tinta vuelan. Digo lo que no siempre creo. Pijamas de ida y vuelta.
La rigidez me invade. Los ojos se cierran. Noche de vigilia y sueño. No hay al otro lado nadie. Rumores de CPU y vecinos insomnes. Quizás lo abandone ante la falta de existencias. Detenerse o seguir otras 120 páginas.
La noctámbula herida.
Se me ocurre que la gente que no duerme contribuye mucho más al cambio climático. Ja. Apaguemos y encendamos las luces, como si la industria fuera a apagar y encender sus máquinas. Como si se pudiera detener sus máquinas. Mañana, en unas horas, voy a olvidarme los ojos. manual de instruccionesLínea recta sobre pared blanca. Qué difícil ejectuar las instrucciones. La teoría se desmorona. Las excusas crecen. Línea recta sobre pared blanca. La voz repite acuciantemente limpia. Números y números. Pulso firme y.
Tiemblas.
El avión se cae. De libro. Línea recta sobre pared blanca. Cursor intermitente en el deshielo. Icebergs a la deriva de tus curvas. El renglón torcido de las prácticas. Orejeras. Un pie en equilibrio. El origen perdido de los puntos. Pulso firme y.
Tiemblas. la mirada ajenaSiento mi mirada ajena congelarse en los recuerdos e imágenes que se deslizan en mi memoria. Hoy puede ser cualquier día de los días de México. Puede ser cualquier día de los días de Firenze. La luz de una vuelta tras la lluvia, el pálido resplandor de la mañana sobre el río. El frío húmedo bajo la neblina. El sol que quema la retina.
Cierro los ojos sobre mi mirada ajena. Lo que me ha quedado a veces escuece en la garganta. La foto fija desciende por dentro, trasciende a otra parte, se queja en silencio. La inquietud se agolpa a borbotones, golpeando, empujando, moviendo este invierno en los hermosos principios de febrero.
No quedan exámenes ahora. No quedan suspiros que a altas horas de la noche sueñen con estar más despiertos. No quedan sino recuerdos de emociones que fueron, como si el presente fuese un algo yermo, poco a poco difuso, lánguido y aéreo que se escapa sin dejar poso ni respuesta.
Apreso la memoria. La aprehendo con mirada ajena mientras discurre adentro desde el fondo del río, como limo que se levanta turbio en los ojos. 2/1/2007 telarañaLa fina telaraña. Gotas de rocío. Y sólo la ves brillante por la lluvia. O al trasluz. La fina telaraña, sutil, compleja.
Se estremece con el viento sin decir nada. Y sigue ahí, debajo, inadvertida. Un entramado raro, incomprensible. Un mecanismo doble. Un sonido que ya no escuchas.
Sólo está ahí si tropiezas. Sólo está ahí tras la lluvia. Sólo cuando tus ojos se ciegan o los pies se te hunden en el barro. Una red llena de luces difusas que se suman como las de un árbol de navidad. Hoy he atisbado tan sólo el importante e intrincado corazón de las cosas.
Gracias. |
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